18 ago 2011

Cuando había palmeras en Alaska y cocodrilos en el Círculo Polar Ártico

La pregunta parece bastante simple: ¿Qué sucede con la temperatura de la Tierra cuando los niveles atmosféricos de dióxido de carbono aumentan? La respuesta, en cambio, es difícil, sobre todo si se quiere que sea precisa. Por fortuna, hay algunas pistas en el registro fósil.

Un nuevo estudio se basa en pistas de esa clase para proporcionar una imagen mucho más clara de la temperatura que tenía la Tierra hace aproximadamente 50 millones de años, cuando las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) eran mayores que las actuales. Los resultados de esta investigación podrían ayudar a pronosticar qué nos depara el futuro climático si los niveles de CO2 siguen aumentando.

En el estudio, Caitlin Keating-Bitonti, Linda Ivany y Scott Samson, de la Universidad de Siracusa, y Hagit Affek y Peter Douglas de la Universidad de Yale, compararon múltiples datos geoquímicos y de temperatura para determinar las temperaturas medias anuales y las estacionales, de aquella época.

El período Eoceno temprano (hace unos 50 millones de años) fue muy cálido. Había cocodrilos en el Círculo Polar Ártico y palmeras en Alaska.

El equipo de la investigadora Caitlin Keating-Bitonti ha llegado a la conclusión de que la temperatura media del agua en el Eoceno, a lo largo de la costa estadounidense del golfo de México, rondaba los 27 grados centígrados, o sea que era ligeramente más fría que lo predicho por estudios anteriores. Las temperaturas modernas en el área de estudio son, en promedio de 24 grados centígrados.

Además, los autores del estudio han descubierto que, durante el Eoceno, las temperaturas en el área de estudio no cambiaban en más de 3 ó 5 grados centígrados a través de las estaciones del año, una cifra mucho más baja que la de hoy en día, en que las temperaturas de la zona fluctúan unos 12 grados centígrados a lo largo de las estaciones.

El nuevo estudio muestra que las estimaciones previas de las temperaturas durante el Eoceno temprano probablemente se sobrestimaron, sobre todo en latitudes altas, cercanas a los polos. Pero, tal como advierte Keating-Bitonti, esto no significa que las grandes concentraciones de CO2 en la atmósfera no produjeran un efecto invernadero; la Tierra fue claramente más caliente durante el Eoceno temprano. Los resultados de la nueva investigación apoyan las predicciones de que el aumento de los niveles de CO2 en la atmósfera dará lugar a un clima más cálido, y con menores diferencias de temperaturas entre las estaciones del año, en buena parte del mundo.


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